Deforestación: talar árboles nos mata poco a poco

Puede parecer una afirmación muy contundente, pero es así. Cada año se destruyen alrededor de 150.000 km cuadrados de bosque, o lo que es lo mismo, 190 veces la ciudad de Nueva York.

La principal causa de la deforestación, de la desaparición de tanta vida, es el ser humano.

Imagina que te encuentras dentro de una habitación de la que no puedes salir ni queriendo. A esta habitación llegan 10 conductos que transportan aire fresco, básicamente para que puedas respirar y vivir. Imagina además que tienes la posibilidad de cerrar estos conductos con la condición de que si los cierras no volverán a abrirse.

La pregunta que te hago es, ¿los cerrarías? ¿Correrías el riesgo de quedarte sin aire?.

Pues bien, piensa que esta habitación es el planeta tierra, y estos conductos de aire fresco son los árboles. ¿Sabes que ya hemos decidido cerrar 5 de los 10 condu ctos? ¡Hemos talado el 50% de los árboles que había en nuestro planeta!

Pero por si acaso estás pensando que eres libre de cerrarlos (talando cuantos árboles quieras) y provocar tu muerte, piensa que en este caso no solo estamos decidiendo por nosotros.

La pérdida de árboles no solo te afecta a ti, sino que tiene graves consecuencias para muchas especies vegetales y animales (incluida la nuestra), y para el equilibrio climático del planeta en general.

¿Cuántos árboles nos quedan? ¿Cuáles son las causas de la deforestación? ¿Por qué debemos parar con la tala de árboles indiscriminada? ¿Qué soluciones están sobre la mesa actualmente? Y lo más importante, ¿qué soluciones deberíamos adoptar y no estamos haciendo por cuestiones geopolíticas o económicas?

En los próximos 10 minutos intento dar respuesta a todas estas preguntas y más.

Ya hemos destruido la mitad de todos los árboles del planeta

Desde el comienzo de nuestra civilización ya hemos perdido la mitad de los árboles que habitaban en nuestro planeta. Pero la deforestación global se ha acelerado en las últimas décadas hasta el punto que pone en peligro nuestra existencia y la del planeta a corto plazo.

Se talan cada año 15.000 millones de árboles. Pero para poner esta cifra en contexto deberíamos conocer cuántos árboles hay en el planeta.

La revista Nature publicó en 2015 un estudio que aportaba el cálculo más preciso hasta el momento. El estudio cifró la cantidad de árboles en 3 billones, 422 por persona.

Según el estudio mencionado, la cantidad de árboles es desigual. Existen países ricos como Bolivia que cuenta con 5000 árboles por persona. Hay otros muy pobres como Israel donde solo tocan dos.

Estas desigualdades se deben a factores naturales pero también, y en mayor medida, al efecto de hombre. La acción humana se deja ver en muchas áreas del planeta.

Encontramos un ejemplo en el actual desierto de Harrapan, en Pakistán, antes una zona muy rica en bosques. La tala indiscriminada de árboles provocó un cambio en el clima y el cese de la lluvia. Esto terminó por matar los últimos bosques. Hoy esta zona es un semidesierto, árido, incapaz de mantener la biodiversidad de antaño.

Teniendo en cuenta la cantidad actual de árboles y el ritmo de de destrucción, en 300 años ya no quedará ni uno. Aunque este no será nuestro principal problema dado que la vida será imposible mucho antes en grandes zona del planeta.

Sabiendo todo esto, ¿por qué seguimos cortando árboles?

La respuesta no es sencilla ya que tiene connotaciones económicas y sociales diferentes según el país. Pero si puedo asegurarte que el motivo más común por el cual se destruyen grandes superficies de bosque son las talas o quemas de árboles indiscriminadas e ilegales.

La finalidad de la destrucción masiva de bosque es la explotación maderera, la agricultura y la ganadería.

En muchos casos se aprovecha la madera de los árboles nativos y en otros son talados para sustituirlos por otras especies. En cualquier caso los bosques acaban convertidos en grandes campos de cultivo o de pasto.

Existen otras causas, como la urbanización, la minería, la explotación de petróleo y gas, las centrales hidroeléctricas y la cría industrial de camarones. Todas estas actividades son realizadas a gran escala provocando una tala excesiva que hace imposible que el bosque recupere su estado natural.

Estas son las causas directas pero también existen causas indirectas fruto de la acción humana.

La contaminación aérea, el cambio climático y los fenómenos climáticos extremos derivados, los incendios, y la presión demográfica también afectan.

Como te he dicho también existen connotaciones económicas y sociales que no son tan fáciles de enumerar y que afectan en gran medida a los bosques.

Por ejemplo, los programas de migración, las guerras, la privatización de tierras comunales o el hecho que los bosques tropicales son demasiado pobres para soportar la agricultura convencional.

Todo ello conlleva que la extensión de bosque destruido aumente año tras año.

Pero quizás la mayor causa de la deforestación llegue en un futuro a manos de un cambio climático global, una de las consecuencias más devastadoras de la desaparición de los bosques.

¿Qué consecuencias tiene la tala de gran cantidad de árboles?

Los efectos de la deforestación no tienen que ver solamente con la pérdida de árboles.

El impacto más dramático de la disminución de la masa forestal es la pérdida del hábitat de millones de especies, no sólo animales, sino vegetales. El 70% de los animales y plantas del planeta viven en entornos boscosos. Muchos no pueden sobrevivir la deforestación que destruye su medio.

No olvidemos que muchas medicinas que hoy nos curan provienen de especies vegetales descubiertas en los grandes bosques.

A nivel local tiene más consecuencias: el aumento de plagas, la disminución en la polinización de cultivos, la erosión de los suelos y la falta de agua.

Pero si nos fijamos en la globalidad del planeta la deforestación tiene un efecto negativo que nos afecta a todos: el cambio climático.

Este es un pez que se muerde la cola. Si aumenta la temperatura del planeta los bosques no podrán seguir sobreviviendo donde están. Deben desplazarse a latitudes más frescas. Y el problema está aquí. El aumento de temperatura es tan rápido que no da tiempo a este proceso.

El consumo sostenible como solución a la deforestación

Tengamos en cuenta que el 60% de las tierras utilizadas para responder a la demanda europea de productos está fuera de la UE. Y lo mismo pasa con el resto de países más desarrollados.

Así, un primer paso para reducir la pérdida de bosques pasa por fomentar un consumo sostenible. Debemos consumir menos, derrochar menos, reciclar más y respetar más.

Además debemos fomentar el reconocimiento de los derechos territoriales a los pueblos aborígenes. Redistribuir de forma equitativa las tierras agrícolas evitando así la necesidad de ganar tierra a los bosques.

El ritmo de deforestación ha disminuido los últimos años. Aún así la realidad económica y social de muchos países hace inviable la interrupción de la tala de árboles.

Pero podemos hacer cosas, aquí algunas:

  1. Sembrar árboles de rápido crecimiento que se puedan aprovechar en pocos años como fuente de productos forestales.
  2. Fomentar la reforestación de zonas devastadas. No solo como medida para la eliminación del CO2 sino como solución a la recuperación de la biodiversidad.
  3. Aplicar las medidas adoptadas en el Protocolo de Kyoto, de forma real y sin trampas.
  4. Fomentar sistemas agroforestales que mantienen ciertas especies de árboles junto con el uso agrícola de la tierra.
  5. Reutilizar la materia prima ya procesada para evitar nuevas talas de árboles.
  6. Fomentar políticas de ayuda y formación a los campesinos para evitar que su único recursos siga seguir ampliando la frontera agrícola.

Hay datos positivos

Si, hay datos que nos llevan a tener esperanza de cara al futuro.

En 2013 la empresa Asia Pulp & Paper se comprometió a no talar ni un árbol más. Es una de las mayores empresas papeleras del mundo, ellos gestionan un territorio mayor que Israel de selva virgen en Indonesia.

El gobierno alemán y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lanzaron el Desafío de Bonn. Una iniciativa para restaurar 150 millones de hectáreas de tierras deforestadas antes de 2020. Es el mayor movimiento de reforestación de la historia.

Y tu, ¿vas a ser otro dato positivo? La forma en que tu consumes, el hecho de que recicles, reaproveches o, simplemente, no derroches van a marcar la diferencia en los próximos años.